Por lo general se piensa en la economía colombiana traducida en sus indicadores macroeconómicos: crecimiento económico, desempleo, inflación, déficit fiscal, balanza de pagos y balanza comercial, por nombrar algunos ejemplos. No obstante, a veces se ignora que es gracias al potencial de las localidades, municipios y departamentos (o estados, según el caso) que las economías de los países se sostienen. Por lo tanto, el objetivo de esta columna radica en retomar la discusión en torno a la «economía urbana y regional», teniendo en cuenta algunos indicadores relevantes.
En esta oportunidad me guiaré por la metodología empleada por el Consejo Privado de Competitividad (CPC), cuyo esquema incorpora los siguientes factores o variables: 1) condiciones habilitantes, 2) capital humano, 3) eficiencia de los mercados y 4) ecosistema innovador. Estos insumos sustentan el Índice Departamental de Competitividad (IDC) y el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC). Lo que se argumentará es que, si bien estas son buenas herramientas para medir la competitividad de las economías a nivel urbano y regional, se podrían estar dejando de lado otras variables clave (las condiciones de habitabilidad —de nuevo—, los sistemas de transporte público y la preparación para la gestión de desastres naturales).
Factor 1: condiciones habilitantes
Define la base estructural que requiere cualquier territorio para ser productivo.
- Pilar 1 — instituciones: examina la eficiencia y transparencia pública. Sus principales indicadores comprenden la capacidad local de recaudo, el desempeño fiscal, la criminalidad (tasa de homicidios y hurtos) y la eficiencia de la justicia.
- Pilar 2 — infraestructura: evalúa la conectividad física. Incluye variables centrales, entre ellas la densidad de la red vial, los costos de transporte, la cobertura de servicios públicos (agua, energía y gas) y la infraestructura hotelera.
- Pilar 3 — adopción TIC: revisa la integración de tecnologías en la sociedad. Entre sus indicadores figuran la penetración de internet de banda ancha fija y móvil, la velocidad de conexión y el uso de computadores en las aulas de clase.
- Pilar 4 — sostenibilidad ambiental: analiza la preservación del entorno frente al desarrollo industrial. Se evalúa mediante la tasa de deforestación, la disposición adecuada de residuos sólidos y las áreas protegidas del territorio.
Factor 2: capital humano
Aborda la calidad de vida, las capacidades académicas y el bienestar de los habitantes en función de su aporte productivo.
- Pilar 5 — salud: valora la cobertura y la efectividad del sistema médico. Sus principales indicadores son la mortalidad infantil, la cobertura de vacunación, la desnutrición y la esperanza de vida al nacer.
- Pilar 6 — educación básica y media: calidad y alcance de los colegios. Destacan indicadores como la cobertura neta escolar, las tasas de deserción y el puntaje obtenido en las pruebas Saber 11.
- Pilar 7 — educación superior y formación para el trabajo: el nivel técnico y profesional de la fuerza laboral. Contempla, entre otras variables, el número de egresados de carreras técnicas y universitarias y la calidad de las instituciones de educación superior acreditadas en la región.
Factor 3: eficiencia de los mercados
- Pilar 8 — entorno para los negocios (facilidad de emprendimiento): sus indicadores clave registran los días necesarios para abrir una empresa, la carga tributaria regional y la concentración del mercado formal.
- Pilar 9 — mercado laboral (estabilidad del empleo): los indicadores fundamentales son la tasa de formalidad laboral, la tasa de desempleo y la brecha de género en la contratación.
- Pilar 10 — sistema financiero (acceso al crédito): sus métricas se centran en la bancarización de la población (cobertura financiera) y el saldo total de la cartera de crédito colocada en el territorio.
- Pilar 11 — tamaño del mercado.
Factor 4: ecosistema innovador
- Pilar 12 — sofisticación y diversificación (variedad de la producción): considera la diversificación de la canasta exportadora y el número de destinos a los que llegan los productos locales.
- Pilar 13 — innovación (creación de nuevo conocimiento): entre sus indicadores sobresalen el número de patentes solicitadas, la inversión regional en ACTI (actividades de ciencia, tecnología e innovación) y la cantidad de centros o grupos de investigación calificados.
Propuesta para agregar a la medición: condiciones de habitabilidad, sistemas de transporte público y preparación para la gestión de desastres naturales
Aunque el Informe del Consejo Privado de Competitividad (CPC) emplea una metodología interesante, que abarca indicadores institucionales, sociales y económicos relevantes, deja algunos vacíos. En primer lugar, están las condiciones de habitabilidad, primordiales para entender fenómenos como la gentrificación y sus efectos sobre quienes enfrentan mayores dificultades para comprar o arrendar vivienda a precios asequibles. De ahí la posibilidad de agregar un indicador de gentrificación basado, entre otros elementos, en la proporción de viviendas propias respecto de las viviendas en arriendo, además de la evolución de sus precios.
En segundo lugar, los sistemas de transporte público merecen un espacio dentro del informe por el papel que desempeñan en municipios y departamentos. Su análisis podría tener en cuenta la cantidad y el tipo de transporte disponible (metro, buses, cables, trenes de cercanías y demás). Finalmente, la preparación para la gestión de desastres naturales pertenece al terreno institucional y exige que las entidades territoriales movilicen recursos suficientes. El terremoto del pasado 10 de agosto refuerza la necesidad de que municipios y departamentos estén debidamente preparados frente a distintos fenómenos naturales.

Deja un comentario